Solo he fondeado una vez, no dormí en toda la noche, fué en la kedada del 2010 en Es Trenc...playa, cena en el chiringuito y al acabar, mi barco se convirtió para deleite de su patrona, en el refugio de los cofrades que quisieron venir, gin tonics y buenísima conversación hicieron de aquello una velada memorable, después cada uno con su dingui y yo a seguir despierta por aquello de la responsabilidad y de los miedos de la primera vez.
No he vuelto a tener la ocasión de repetir algo así, lo más parecido ha sido pasar la noche amarrada a una boya en Cabrera, con cata de cava incluida y buena gente del mar, pero bueno....eso ya es otra historia.
