Hay veces que tenemos que echar algún tipo de líquido (aceite de motor, líquido de refrigeración, gasolina...) desde un depósito y, sin embargo, no tenemos embudo disponible por distintos motivos. En esos casos, he descubierto que, si abres el tapón del depósito alguna vuelta de rosca sin quitarlo del todo, te regula la caida del líquido y, si lo pones cerca de la boca donde vas a verterlo, no tiras nada.
