OTOÑO FIN DE TEMPORADA EN EL CARIBE
El pasado año comprendí que el otoño caribeño no es una muy buena opción, ni para navegar ni para permanecer en cualquier marina.
En primer lugar, la meteorología se hace más incierta, sin contar que nos hayamos inmersos en el tramo más desfavorable de la temporada de huracanes, aunque por debajo del paralelo 12º no hay mucho que temer, pero aún así, las consecuencias colaterales se dejan sentir, virulentas tormentas con abundante aparato eléctrico, vientos de cuadrantes opuestos a los alisios, mar de fondo que incomodan los fondeaderos.
Después los mosquitos, que con las lluvias son autenticas plagas que al caer la tarde hacen de los fondeaderos o de los puertos una auténtica tortura.
El año pasado en Curaçao pudimos apreciar lo desagradable que es vivir bajo una mosquitera y aún así las pústulas producidas por los picotazos nos traían a mal vivir y si no que se lo pregunten a la capitana de
Pachá que se la comieron vivita o a
Urtzi e
Ida Lewis que sufrieron lo suyo.
Por ese motivo, este año he aprendido que para no pasar por todo eso es mejor dar por terminada la temporada por estas fechas, dejar bien amarradito el barco en un lugar seguro y emigrar a los reales cuarteles de invierno,

usease, pasar una temporadita en tierra firme, visitar a la familia, amigos, resolver asuntos que en mi caso son de vital importancia y como no, en alguna kdd habrá oportunidad para ir relatando de viva voz a los cofrades las andanzas caribeñas

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Dos meses que al final se harán cortos, como suele ocurrir cada vez que he pisado la piel de toro.
Mientras tanto, desde que arribé a Puerto la Cruz, tras pasar un estupendo verano en Los Roques la estancia amarrado en puerto se hace un poco tediosa, aunque varios de los amigos
Moskito Valiente entre ellos, han hecho de los días más amenos.
Pero lo nuestro es navegar y poder bañarte en aguas transparentes y como la costa continental venezolana e islas aledañas son tabú, pues alza la vela y coge el timón, como dice la canción de Macaco, que publiqué en un video en el post de
Moskito Valiente.
60 millas que a estas alturas ya son como un paseito mañanero,

dan como para recuperar la libertad y sentir de nuevo el frescor del viento en la piel, así que de nuevo he disfrutado de la pesca el sol y por qué no decirlo; el acojone, cuando alguna de esas tormentas agoreras nos ha pasado muy cerca.
Esta vez las fotos las he resumido en el video que os muestro, si bien como Ramoncín y sus adictos siguen batallando con los derechos de autor, y ya he recibido un toque de atención por algún que otro video publicado,

y para no meterme en líos he sustituido la música original por otra no sujeta a derechos de pernada, para que disfrutéis de unas cálidas imágenes
Salud
