¡Preciosos barcos! Pero, confieso que un poco dolido por el desprecio con que se trata a mi querido Jeanneau

hago de abogado del diablo y me atrevo a preguntar... ¿que harían estos barcos de quilla corrida, tanto fracobordo y limitada vela en las ventolinas con que nos suele obsequiar el mediterráneo? Al final preciosos, pero todos a motor, hechos unos tractoracos....
