Re: 1ª parte de un extraño relato
Bueno, cofrades... Se acabó ¿o no?
Aquí tenéis el desenlace. Espero que lo disfrutéis. Yo ya estoy borracho
Asentí con la cabeza, intrigado por la pregunta y la reacción de Alemán. El viejo se acercó lentamente a la chalupa, acarició con sus manos la borda, escudriñó cada centímetro de la ajada madera, cada cuaderna, cada bao, cada tablazón.
Agachó la cabeza un instante y luego se volvió hacía mí.
¡¡¡Estaba llorando !!!
Una persona de unos 60 años, llorando cómo un niño pequeño, hasta el punto de que se me hizo un nudo en la garganta y noté que mis ojos se empañaban.
No divagó ni justificó esos pequeños surcos capilares que rodaban por sus meandros faciales.
- Ésta es la barca de mi padre.
Joder...vaya “papelón”. Había metido la pata “hasta el corvejón”.
Sólo alcance a decir, con la único intención de salir medianamente airoso de tan bochornoso trance:
- Bueno, amigo, ¿ supongo que se alegrará de que haya sido rescatada ?
Me miró con los ojos vacíos, cómo si estuviesen inmersos en un agujero negro, que yo jamás podría vislumbrar.
- Se alegraría si no llevara muerto más de 30 años.
- ¿ Cómo ?
Su fuerte carácter se repuso inusitadamente del shock precedente y ….
- Será mejor que pida un par de coñacs. Esto no me lo esperaba.
Mi idea, a esas horas del día, apostaba por un par de cañas, pero reconozco que la situación requería “algo” más fuerte. Más contundente.
Nos sentamos en la terraza de la Asociación. Uno frente a otro.
De un trago, se bebió dos tercios de la copa de coñac y yo hice otro tanto. Era su hora.
- Hace ahora 33 años que mi padre, muy aficionado a la pesca, salió con su bote (era su día libre) a intentar pescar un cubillo de mojarritas o una buena corvina de las que otrora se pillaban en el Caño.
La noche era muy tranquila. El levante había estado soplando fuerte y aprovechó el “día de descanso” que siempre suele existir, cuándo estos dos vientos enfrentados (leste y oeste) se turnan en el Estrecho.
Nunca más volvió. Simplemente desapareció. Ni su querida barca ni su cuerpo fueron jamás encontrados.
Durante días se “peinó” el Caño. Decenas de pescadores colaboraron en su búsqueda. Con rezones, con palos, con bicheros, con redes, con anclas, con todo lo que pudieron y estaba a su alcance. Nada. El resultado fue.....nada.
- Lo siento mucho Alemán. De verdad, de todo corazón. No podía imaginarme este desenlace.
Balbuceé.
- Yo..... sólo tenía curiosidad por saber de quién era la chalupa.
- No te disculpes - ¿puedo tutearte? - ¿Cómo ibas a saber que la embarcación era de mi padre?
Por cierto, ¿cómo explicas esto?
¿Que cómo lo explicaba....qué cómo lo explicaba?. Pues.....ni puta idea, pero el “hijo puta” (en tono cariñoso y andaluz) me había puesto los pelos de punta. Vamos, que me levanté y pedí otro par de copas de coñac, porque ahora me tocaba a mí, contarle mi extraña visión de aquella misteriosa noche.
Le relaté pormenorizadamente lo que había visto ( o creído ver). Mi aturdimiento, mi lucha interior entre la lógica y lo palpable. Mis excusas para “racionalizar” el tema y mi intranquilidad subconsciente para cerrar una experiencia inexplicable.
Los coñacs hacían su efecto y se estableció un hilo de “amistad” entre aquel desconocido y yo.
Me explicó que, desde la desaparición de su querido padre, su madre no había levantado cabeza. Teutona de origen (de ahí, el mote) no pudo soportar la pérdida de su gran amor y murió meses después. ¿De pena?. ¡¡¡Quí lo sá !!!
Antes de despedirnos con un sincero abrazo, y cuándo ya volvía hacia mi coche, me volví:
- Alemán, disculpa....tu padre ¿a qué se dedicaba?
La respuesta me dejo frío, paralizado, petrificado, sin sangre en las venas.
- Era el farero de Sancti Petri. ¿Por qué lo preguntas?
No supe articular la más mínima palabra. Simplemente levanté la mano en ademán de adiós y comencé a llorar. Nadie me vió. Juro que nadie me vió.
Pero, desde entonces, cada vez que paso junto al Castillo, yo (que no soy creyente).....me santiguo.
FIN
Editado por GUATARRAL en 04-10-2011 a las 19:54.
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