Estimados cofrades: aprovecho el hilo abierto para agradecer a la LSB (y por ende a LTP), a sus inspiradores y a los armadores participantes, la oportunidad que nos proporcionaron a muchos que sólo veíamos los barcos desde la costa o el paseo marítimo, de acercarnos a
ese mundo de agua, viento y cielo… Un mundo lunático y caprichoso, quizás, pero siempre noble y cabal. A veces temible; a veces benigno; triste, a ratos; alegre otros; alguna vez deprimente, amenazador, loco y peligroso; pero siempre advirtiendo noblemente, siempre jugando la partida a cartas descubiertas, con tal de que al verlas sepamos reconocerlas, en palabras de H.A. Calahan (reseñado por Rayo Verde en
http://foro.latabernadelpuerto.com/s...ad.php?t=18662).
Gracias a los pacientes armadores que me honraron con su confianza, su amistad y su hospitalidad, en su barco y fuera de él. Si acaso he aprendido algo de los barcos y la mar, también de la vida y las personas, es en gran parte su mérito.
Sé que nunca podré agradecerles como merecen lo que tan amablemente me regalaron, pero algún día no lejano espero poder ofrecer a otros algo de tanto como les debo a ellos.