El vendedor debe explicar el estado en que se encuentra la embarcación, y si hay vicio oculto será el responsable de la reparación.
Otra cosa es que compremos algo sin informarnos, ni ponerlo a prueba, ni leer el contrato de compra-venta.
Comprador y vendedor deberían ir siempre "de buena fe", darse un apretón de manos (símbolo del compromiso, como en tiempos de nuestros padres), ayudar al comprador unos días con aclaraciones y tomarse unas copichuelas juntos.
¡Mundo feliz!
