Discusión: Travesías Mi primera travesía (ejem)
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Antiguo 16-10-2011, 20:13
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Capitán pirata
 
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Predeterminado Re: Mi primera travesía (ejem)

Día 2. Por la mañana:


Bueno, pues al fin llega el día. Mi barco, el mar y yo.

Empezamos el día relajadamente. No tenemos prisa, no hemos quedado con nadie a ninguna hora. Nos aseamos en los baños del náutico y descubrimos unas maquinetas de café y bollería. Desayunamos allí, así nos evitamos el engorro del fregote en el barco.

Al volver a él, mientras mi grumete (¿os he dicho que tiene 5 añitos?) , al que veréis en la foto que acompaña mi anterior mensaje, se pone a su gran pasión que es dibujar, repaso el barco y miro el funcionamiento del GPS, que el día anterior ni lo miré. Al menos encuentro una pantalla que me indica los nudos, aparte de la posición. Se me ocurre que la posición me ayudará a reconocer el puerto, pues tengo sus coordenadas en un folleto, desde el mar no lo conozco. Mientras le enseño algunas cosas a la jefa: le recuerdo cómo asegurar las amarras, le anticipo todo lo que vamos a hacer, les pongo los chalecos y tal… Le hago pensar qué amarra debe largar primero y cuál después, lo hacemos y desamarramos perfectamente. Bien.

Cruzamos todo el canal del puerto, asomamos proa al mar y … ostras, hoy hay más oleaje. Me planteo izar la mayor, pero rectifico. Para hacerlo con más seguridad, si Alex me dijo que se podía arriar dentro de puerto, también se podrá izar. Doy media vuelta y adentro, al muelle de carga. Sin complejos, nos aproamos tranquilamente e izamos mayor. Salimos de nuevo.

Las olas me acojonan, pero hay que echarle güebos. Por comentarios posteriores con otro patrón, creo que estaba entre marejadilla y marejada, pero agradeceré mensajes de otros cofrades que estuvieran por la zona y me dijeran qué es lo que había.

Mi plan inicial, antes de venir a Vilanova, era navegar hasta Port Ginesta, pedir amarre de cortesía por radio, amarrar, comer y volver. Toda una aventura, sí señor. Pero ahora me decanto por una aventurita. Si, navegando, me veo en condiciones, llegaré a Aiguadolç y amarraré allí. Menos millas pero, aventura, la misma.


En fin, que saco Génova. Pongo el motor en punto muerto y el barco se para. Mar hay mucha pero viento, poco. El aparente que me indica el equipo de viento creo que es solamente el que generamos nosotros yendo a motor, y de la dirección que me indica no me fío, yo no lo siento exactamente como me dice.Ahora echo en falta las lanitas, no hay ninguna en los obenques, qué bien me vendrían.

Decido que iremos a motor pero con las velas fuera, así cumpliré mi principal misión para hoy: sentir el barco pero, sobre todo, sentir el timón y las velas. Creo que lo estoy haciendo bien, para nada me siento tan torpe como ayer, y eso que las condiciones del mar son mucho peores. Con el rumbo que he escogido, paralelo a la costa pero a buena distancia de ella, las olas me entran entre de proa y por la amura de estribor, y el barco va cabalgándolas alegremente a 3,5-4 nudos. El grumete se ha dormido otra vez, pero va seguro en el asiento de babor de la bañera. El barco va adrizado y debo de transmitir seguridad, pues al rato la Almiranta decide ir a donde más le gusta, a proa. Primero sentada y después tumbada. Va muy tranquila, y eso me tranquiliza a mí. Yo voy cogiéndole el punto a las velas, no hago ningún bordo pero tampoco lo necesito. Apenas abro un poquito la mayor. No damos pantocazos porque las olas vienen largas, pero la verdad es que son algo grandes. Me da un poco de paquete pensar que a la vuelta, si no cambia, las tendré de popa pero, por ahora, todo va bien.

A la hora más o menos llegamos a la altura de los primeros edificios de Sitges pero ahora no me interesa la arquitectura. Lo único que quiero ver es el puerto. En el otro extremo de la ciudad veo mástiles pero recuerdo haber visto en el folleto que había un puerto pequeñito en Sitges y luego, más allá, estaba Aiguadolç, conque tengo la sensación de que estará más lejos, al doblar aquel cabo en el que diviso lo que parecen dos grandes silos, creo que de una cementera. En estas que veo antes otro puerto pequeñito que me acaba de confundir. Lo más sensato será acercarse al puerto a ver si veo el nombre. Por cierto, ya sé que los marineros avezados se rigen por cartas náuticas y tal pero, ¿tanto costaría rotular en grande, bien visible, el nombre del puerto?

Bingo. Aiguadolç.

Ahora viene la segunda parte. ¡Pedir amarre! Cojo la radio, no os había dicho que era portátil, el barco está despachado para zona 5. Canal 9 y … allá voy

-Port de Aiguadolç , Port de Aiguadolç , Port de Aiguadolç (vaya trabalenguas para un castellanoparlante), aquí Azimut, cambio .(Digo yo que tendré que identificarme como Azimut, ya que el barcp no tiene nombre propio)

-Aquí port de Aiguadolç, cambio.

-Solicitamos amarre de cortesía para comer, cambio.

-Azimut, ¿cuál es su posición, cambio?

-Estoy entrando por la bocana, cambio.

-De acuerdo. Tendrá que amarrar en el pantalán que verá entrando a estribor. Cambio.

-¿Podría enviarme un marinero para amarrar?, es la primera vez que entro a un puerto desconocido, cambio.

-En este momento están todos ocupados, pero amarre allí, cambio.

- De acuerdo, amarro , gracias, cambio (me olvido del “y corto” o “y cierro”, pero me imagino a mi interlocutor sonriendo, pensando: pobre pardillo).

De modo que a muy, muy baja velocidad, me aproximo al pantalán, y veo que acude un marinero a bordo de una zodiac, lo había visto antes en la bocana pues estaban dragándola. El pantalán está vacío y le pregunto si me amarro de punta o de costado, me dice que de costado y: ¡tacháaaaan! Amarro sin problemas. La Almiranta le da amarras por amura y aleta de estribor y las hacemos firmes. El grumete se despierta y salto a tierra. Le pregunto al marinero cómo funciona el tema. Me dice que él ahora tiene que irse a comer (es la una y diez), pero que son diez euros (me parece caro para lo que es, pero, en fin). Echamos a hablar y resulta que era paisano mío, tiene familia en Valderrobres y Alcañiz. Me dice que si a la vuelta hay algún marinero le paguemos pero que, si no, nos larguemos y punto.

Se marcha. Me doy la vuelta y abrazo y beso a mi mujer .

Acabo de realizar uno de los sueños de mi vida: salir con mi barco de un puerto y llegar a otro.
__________________
Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azota desde el mar.

José Antonio Labordeta.

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