
Fue un fin de semana estupendo, con buena compañía y recuperando a nuestros "hijos pródigo" de la Taberna de Tarragona, léase Llucià, Moisés y Eva.
Eva, el placer fue nuestro, con esas delicatessen que trajísteis, ese choricito húngaro que estaba, corrijo, que está rico, ricooooo.
Ya sabéis que podéis venir cuando queráis... estaremos encantados de disfrutar nuevamente de vuestra compañía.
Pili.

