Animo y suerte con la travesía. Espero poder seguir vuestra singladura algún día.
Me entra un vértigo inmenso pensar en ello. Sé que el día que lo haga, mi vida cambiará para siempre y nada volverá a ser igual..., incluso no sé si querría volver.
Buenos vientos y

cervezas para los cofrades