Re: ¡Mi dedo!!! ¡Mi dedo!!
En Melilla y gracias al gallardete que luzco con honor en el obenque de mi barco, conocí personalmente a Ralf y hable con Natachamar, aunque no pudimos conocernos.
Como moraleja de esta historia creo que hay que tener mucho cuidado cuando se ponen los curris, ya que a veces pican animales muy grandes y los que sabemos algo de navegar y poco de pescar podemos cometer errores de alto costo.
|