Taberna, taberna, aquí el Socarrao.
Unas rondas de ron mojado

Pues sí, lo que a todos nos puede pasar, nos pasó. El temporal que ya se anunciaba llegó, el ancla saltó por las olas, y nos fuimos a la playa. Hay veces que tienes tantas ganas de ir a la playa que te olvidas de dejarte el barco en el agua.
Primero de todo, desmentir todo lo que se ha dicho por aquí y en otros sitios sobre los indios. Siempre nos trataron bien, ayudaron lo que pudieron, fueron los primeros en llegar e intentar ayudarnos con sus pangas de 15 cv que no sirvieron de mucho pero expusieron su vida y sus pocos recursos por nosotros, nos ofrecieron comida y refugio y velaron por nosotros las dos noches, su compañía fue muy grata y también su ayuda psicológica. Si alguien se portó mal, fuimos nosotros que les contestamos mal las primeras veces.
Agradecimientos a todos los que nos ayudaron, Marc y Judith del Ju, Pep, Martin, cuerpo de la Aeronaval de Chiriquí Grande, tripulación de las pangas de Bocas del Toro e indígenas de Escudo de Veraguas.
El Socarrao resistió el embate de las olas, que no eran pequeñas, durante 55 horas. Conseguimos mantenerlo proa al mar para que sufriera menos, aún y así la lista de desperfectos es larguísima aunque no tiene vías de agua.
Aunque el barco sigue a flote, bastante herido, el golpe ha sido muy grande. Ahora una temporada en cuidados intensivos. Recuperamos la ilusión poco a poco y seguimos informando en nuestro blog.
Otro ronda

, que nos lo hemos ganado. Hoy invita el Socarrao.