Muy buena reflexión, y casi totalmente acorde con una buena parte del mundo náutico deportivo.
Y este casi, es el quiero comentar.
Se habla en el articulo y con razón, de sopesar, mucho la resolución de la iniciativa de comprar un barco, en función de la posibilidades económicas, capacidades técnicas, y experiencia, para poder disfrutar de un barco, que te dé lo que realmente te gusta.
Eso esta muy bien, y los que de verdad nos gusta la mar, mas que el "fardar" de barco, pues una gran parte lo tiene claro.
Pero después, habiéndole sacado partido a sus navegaciones, llegan los imponderables, cambio de estatus económico, trabajo, cuestiones familiares, falta de gente para sacarlo, inaptitud física o simplemente cambio en el concepto de vivir la náutica.
Veo a diario, muchos barcos que llevan mucho tiempo sin salir, pero en mi caso, al conocer, mas o menos, el porqué, lo entiendo perfectamente.
No todo es blanco, o es negro, esta también el gris, a estos son los que tenemos que hacer un esfuerzo en entender y ayudar, pues seguro, que les ha costado mucho, si lo han hecho, aceptar su nueva situación.
