
31-10-2011, 10:00
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Corsario
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Re: Cruzar océanos en barquichuelos
Hola a tod@s 
En los vericuetos que intento trazar para describir algunos barquichuelos que han sido capaces de cruzar los océanos, la ruleta de mi acracia se ha situado en el año 1879 y dónde si no sino en la ciudad de Gloucester (Massachusetts) que ya hemos visto relacionada en los relatos de Alfred Johnson o Howard Blackburn.
Esta localidad volcada su existencia de 400 años hacia la mar y con más de 10.000 tripulantes perdidos en ella y miles de historias de coraje y entrega de los marinos que zarparon de su puerto y que últimamente hemos visto reflejado en el libro de Sebastian Junger La Tormenta perfecta. (que más tarde tuvo su secuela cinematográfica con el título The Perfect Storm: A True Story of Men Against the Sea).
Bueno, pues esta ciudad vio de nuevo en encuentro de dos aventureros; pero esta vez británicos: Frederick Norman y su amigo George P. Tomas.
A Norman no se le quitaba de la cabeza el volver a su tierra a bordo de un barco propio y convenció a su amigo, que era un experimentado marinero profesionaldel buque de guerra Trenton, para que comprar un barco y compartir los gastos del viaje.
El dinero que tenían sólo les llegó a comprar un bote de 16,7 pies (4,876 m.) del tipo "Dory" (del que se utilizaba como bote auxiliar de pesca) que armaron con un palo que envergaba una vela cangreja y un botalón que podía soportar incluso dos foques.
Lo habían construido con una alta obra muerta para poder proporcionar más flotabilidad y capacidad para llevar agua potable suficiente en barricas de madera, y embarcar el lastre suficiente que darle la estabilidad necesaria para su largo viaje.
Lo bautizaron como Occidental; pero parecía tan diminuto que le pusieron el apelativo de Little (pequeño) para completarlo.
Una vez aprovisionado, de despidieron de las personas que se habían reunido en el muelle y les aclamaban cuando zarparon y tomaron rumbo noreste que quizás les llevaría a las costas de las islas Británicas. Era el 12 de junio de 1880.
A la semana de navegación un gran barco se les acercó para socorrerlo.
Se trataba del Gallia que era un transatlántico de la Cunard line,con un impresionante salón principal extendido por sus 42 pies de manga.
Este barco,con más de 450 pies de eslora hacía la carrera Liverpool - Nueva York embarcaba 300 pasajeros de primera clase y 1200 pasajeros de tercera para la criba de inmigración de la Isla de Ellis y una extraordinaria bodega con capacidad para albergar 2000 toneladas de mercancía y una sala de máquinas con una Compound de tres cilindros con una extraordinaria carrera de 60 pies que le daban un andar de 14 nudos.
Curiosamente sólo tenía dos baños para toda la nave, que sería normal en la época pero totalmente incomprensible en la nuestra.

Quiero hacer un inciso para contaros que este barco fue fletado por el Gobierno Español en 1896 para trasporte de tropas a Cuba en los días previos a la confrontación Hispano Americana.
Esta operación es una más a las que tristemente España, a lo largo de su historia, mezcla la política con extrañas finanzas.
Le salió rentable a la Compañía Transatlántica comprar este barco, matricularlo en Santander con el nombre de Don Álvaro de Bazán, alquilarlo al Gobierno para varios viajes a Cuba, regresando con heridos y enfermos y retrovendérselo de nuevo a la Cunard a los seis meses de su compra.
Sería chocante ver esa escena del pequeño bote en pleno Atlántico con sus dos tripulantes en pié gritando a cientos de personas asomadas a la borda que no necesitaban nada, que si seguían navegando tal y como lo venían haciendo alcanzarían la costa británica en semanas.
Pero nunca te puedes confiar en la mar. Cesó el viento beneficioso y saltó el adverso que los derivó hacia el oeste con intensidad que se iba incrementando con el tiempo y por más esfuerzo que emplearon con los remos, cuando se dieron cuenta habían retrocedido más de 60 millas.
Extenuados los encontró el vapor Bulgaria el día 30 de junio pero rechazaron subir a bordo para al menos asearse.
Tras 46 días de navegación, exactamente el 26 de julio, después de recorrer 2.500 millas a razón de una media de 54,4 millas por día vieron aparecer el litoral del Reino Unido.
Un registro sorprendente para un barco de una eslora inferior a 5 metros.
Costearon como quien no quiere la cosa hasta llegar a la Isla de Wight, situada en la costa sur de Inglaterra y separada de la cuidad de Southampton por el célebre estrecho Solent reputado por sus regatas históricas.
Allí no podían desembarcar en otro sitio famoso por las hazañas náuticas deportivas si no en el puerto de Cowes hogar del Royal Yacht Squadron que desde 1815 organiza la regata más antigua del mundo.
Lo hicieron el 28 de julio.
En ese momento habían conseguido el record del barco más pequeño en cruzar el Atlántico que arrebataron a los hermanos Williams cuya aventura habéis visto, los que han tenido la paciencia de leer el hilo entero, reflejada en primer lugar.
Se entretuvieron en Inglaterra dando charlas sobre su aventura y enseñando su bote y cuando se dieron cuenta casi se había pasado un año.
Entre unas cosas y otras al final decidieron regresar, lógicamente, por donde habían venido; pero en el mismo transporte: en su querido Little Occidental.
Lo prepararon de nuevo para la travesía y el 15 de junio de 1881 zarparon para intentar su regreso a Gloucester.
No fue fácil el tornaviaje; se enfrentaron a varias tormentas que incluso los hicieron volcar; avanzaban en el mejor de los casos a casi la mitad de la velocidad del viaje de ida y tuvieron que emplearse más en los remos.
Pero lo consiguieron.
A los 62 días desembarcaron en una pequeña playa de la rocosa costa de Halifax, la ciudad canadiense de la provincia de Nueva Escocia, consiguiendo así ser los primeros en atravesar el océano Atlántico en la dos direcciones con un barquichuelo inferior a 6 metros y encima le quitaron ,otra vez, a Andrews otro record: el del tiempo utilizado en hacer el cruce este - oeste; lo hicieron tres días antes.
Después de repuestos, navegaron hacia Gloucester donde llegaron, aclamados por la multitud, el 16 de septiembre de 1881.

Hasta otra historia.
Saludos Andrés
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