Bueno, chistes ecológicos aparte, quiero añadir que las tembladeras, comunes por mi zona, jiden hasta después de muertas, y al decir j*den, no me refiero a lo que alguno está pensando, si no que incluso después de muerta, pueden dar calambre.
En Mazagón, hará unos treinta años, una pareja contemplaba el cadaver de una tembladera en la orilla, mecida por las olitas que llegaban, cuando vi lo que estaban mirando, les avisé, cuidado con eso que da calambre. Me miraron con una mezcla de pena y chulería y me largé. No habia recorrido cinco metros y oí un juramento, no sé si en arameo o en madrileño cañí, pero el amperimetro de la tembladera se debió de quedar en cero.

