Creo que Papandreu no tiene más remedio que convocar ese referéndum para evitar en lo posible un estallido social o, si lo preferís, para legitimar la represión que deberá aplicar a ese estallido cuando se produzca. Si llega a celebrarse, creo que el resultado está cantado: OJI (no).
¿Se irá Europa al carajo?
Si tuviéramos que regresar a la peseta, el petróleo nos costaría una pasta, pero recibiríamos turismo (por lo tanto, divisas) y podríamos exportar como chinos. Eso no le interesa a Alemania ni a Francia, que nunca nos han visto como socios, sino como simples compradores.
Nuestra historia es la que es. Entramos en Europa y en la OTAN huyendo de nuestros fantasmas, con el Tejerazo fresco aún y con la sensación de vivir en una democracia de libertad vigilada. Una vez más hemos tenido unos gobernantes nefastos durante 20 años, que han enlazado con una tendencia milenaria. Nos han convertido en los parias políticos de Europa.
Pero algo hemos sacado. Ahora tenemos trenes veloces, carreteras anchas, puertos seguros y campesinos modernos, aunque hayamos perdido todos nuestros barcos mercantes, nuestros artesanos y nuestros obreros especializados. España, efectivamente, no es Grecia.
Spain is too big to fall. Si nosotros caemos, la onda expansiva despeinará al mundo entero, incluidos los USA.
En realidad, puede que estemos otra vez frente a una oportunidad histórica. Y me duele pensar que, casi con total seguridad, no podremos aprovecharla.
Basta con pensar en cuáles son las dos alternativas que tenemos para habitar el Palacio de la Moncloa en el próximo futuro.
Claro que aún puede pasar algo inesperado: Italia se degrada muy rápidamente; igual caen antes que nosotros.
Y, entonces, ¿qué?
