
No tengo mucha experiencia en llegar a puertos extranjeros, quitando alguno del sur de Francia.
Pero supongo que hay cosas en común entre los extranjeros que llegan aquí y los mismos "del país" que llegamos después de una travesía.
Y una de ellas, que creo que agradecemos todos muchisimo, es no tener una discoteca cerca que con su

CHUMBACHUMBACHUMBACHU

a todo volumen hasta las cinco de la mañana no te deja descansar en toda la noche. Sin contar que al cerrar, algunos clientes se acercan al barco a seguir su particular verbena.
Me pasó hace dos veranos en un puerto a tocar de Barcelona.
Por supuesto que no volveré.