En el prólogo de la edición que compré hace poco (y me costó encontrar) de
Eh, Petrel, ya contaba un poco su nueva vida en el campo.
Aquí seguramente no tendrá poblemas para tener un montón de grillos .... porque este hombre alterna lo divino y lo humano, lo inmenso y lo pequeño, con una naturalidad que lo hace para mí un hombre honorable.


