este es el mio, con una quilla corrida en toda regla, lastrada en su parte baja con unos 200 kg de plomo. Suscribo lo que ya se ha dicho antes sobre su facilidad para mantener el rumbo. Yo a veces dejo el timón a la vía y me pongo a hacer cosas y la criatura a lo suyo, sin desviarse del rumbo. Las olas no le incomodan y nunca escora de manera peligrosa (en mi caso también influye que el centro vélico está bajito). En mi opinión, la sensación que uno tiene al navegar con quilla corrida, en especial si el barco es de madera, es muy agradable, sin estridencias ni vibraciones (quilla y casco soin un todo bastante compacto). En mar abierto me parece la mejor elección, pero la principal pega es la maniobravilidad, no tanto avante como hacia atrás, y ahí es en realidad cuando te acuerdas de la dichos quilla. En este sentido, creo que la pala del timón tiene algo que decir, así que estoy pensando en hacer una nueva, pero hacia atrás siempre va a ser complicado, cuanto menos recorrido haya peor. Yo estoy encantado con mi quilla corrida, le deseo muchos años de existencia.
Por cierto, he visto convinaciones interesantes de quilla corida y bulbo. Tal vez el futuro vaya por ahí...
