Bueno, sigo y a ver si llego al final...
Como decía pasamos la noche en el Capo Testa, exactamente en la rada que queda al norte del Istmo. Fondeo tranquilo, cena de pasta con pomodoro sechi o Botarga charleta y catre. A la mañana siguiente, tal como decía el parte, se obró el milagro. Llevábamos desde que salimos de Mahón con vientos de componente Oeste. En algunos casos tirando al norte, pero siempre del IV cuadrante. Ahora que nos dirigíamos hacia poniente, los vientos entraron en el I cuadrante.
Sí lo reconozco, hice un pacto con Eolo. Le conté que era mi primera vez y le pedí que me evitara el morral. Me dijo que haría lo que pudiera, pero por lo que viene a partir de ahora queda claro que olvidé hablarle de la intensidad. Vaya fallo más tonto. Aunque como decía Billy Wilder: "nadie es perfecto"
Ya he comentado que mi teléfono-internet daba problemas así que nuestro parte se limitaba al canal 68 italiano que transmite un parte grabado y soporífero en Inglés e Italiano. La clavan bastante. También se reciben partes franceses, que según los italianos son mejores... Nadie está conforme con lo que tiene.
Salimos de Capo testa con intención de parar en Castelsardo con una agradable brisa del NE. Al principio incluso nos permitimos lujos como las orejas de burro:
El viento fué aumentando paulatinamente de 10 a 12, 15, 18; primera rizada, 20, 22, 28 de golpe. Todo esto aparente y de popa. El error fué rizar poco la mayor a la primera. Como algunos sabéis, esta primavera compré una mayor nueva: enrollable de sables verticales. Para reducir trapo no queda más que emproar y hay que andarse con mucho ojo con los gualdrapeos. Pues bién, entre Murphy y unas cuantas chorradas previas, la cosa se lió un poco.
Al dar proa al viento, el aparente superaba los 30 nudos. Para los que conozcan el sistema de enrollador de mayor Seldén, explicaré detalladamente lo que pasó y mi análisis de los porqués. El enrollador se controla con un cabo sin fin que pasa por un tambor situado bajo la botavara. En el tambor hay una palanquita que normalmente llevamos en Free y que en ese caso permite que la vela entre y salga. Ponerla en Reach antes de empezar a rizar hubiera ayudado, pues ahí solo permite entrar vela, no sacar.
Si antes de empezar el proceso de rizado no nos aseguramos de que los dos lados del sin fin del enrrollador estén bién tensos, puede pasar que al estirar del que enrolla (en mi caso el de la derecha) el cabo se salga del tambor. Y así fué.
El tambor giró libre dejando toda la mayor al viento y gualdrapeando. El escándalo que meten 36 m2 de mayor al viento da miedo. Mi tripulación parecía aterrorizada. Cojí una manivela de winche, me aseguré a la línea de vida y me dirijí a la base del palo. Cuando fuí a girar me di cuanta de que la manivela era larga, que necesitaba una más corta porque esa pegaba en la botavara. Volví hacia atrás y chillando para que me oyeran por encima del estruendo de la vela pedí la manivela pequeña. Volví a la base del palo, puse la posición reach y empecé a enrollar. Rogaba por mis adentros que ningún sable hubiera partido y que la vela aguantara. Aún me quedaba una singladura de 200 millas a Mahón, y hacerla sin mayor hubiera sido feo. Al entrar el último sable ví que estaba partido. Paré justo antes de meterlo, comprobé que no había rasgado nada y para dentro. Ese día sería todo sin Mayor. El viento se mantenía al rededor de los 25 nudos de aparente, 30 de real y el mar iba aumentando. EMpecé a cuestionarme nuestro destino. La bocana de Castelsardo está abierta al este, es estrecha y hay una chicane en la entrada. La Imray habla de ella como Tricky, y no me sentía muy capaz de entrar ahí con maretón de popa. Primero planteé detrás de la Isola Asinara, a resguardo del Levante, pero luego volvió a girar a Norte y arrumbamos a Stintino. Es un puerto muy bién protejido y hay de todo. Ya llegando a Stintino el viento amainó un poco y quedó un día bonito.
Stintino es un pueblito tranquilo situado entre dos puertos. El puerto grande tiene un gran dique exterior que deja una amplia zona de fondeo al abrigo del mismo. Allí hicimos noche, pero bajamos a buscar un trozo de Pizza al taglio en tierra. En la rada encontramos a varios barcos españoles, todos preocupados por el parte, todos con intención de saltar en breve. Ya en tierra conocimos al patrón del Isabela un precioso 70 piés.
A la mañana siguiente entramos en el puerto a hacer gasoil, agua y mirar lo de la mayor. He visto pocos sitios donde la gente sea más desganada. nos trataron con desdén, pero nos dejaron hacer. Mientras hacíamos gasoil, apareció el patrón del Isabela con el parte impreso. Parecía que tendríamos entre fuerza 4 y 6, de popa. Los avisos de temporal aún no salían. Lo de la mayor no fué tan grave como imaginaba. Solo había roto el último sable, el de más a popa, y sin él se puede navegar sin problemas. Hubo que subir a sacar un trozo y de paso dimos un poco de espectáculo gratis:
Una vez preparados, nos dirijimos de nuevo hacia el paso dei Fornelli para parar a comer justo antes de pasar y darnos el último baño sardo. las aguas seguían perfectas esperándonos.
De allí, una vez desandado el paso, pusimos rumbo a Mahón, pero la travesía la dejo para otro rato....