Lo que tienes que tener claro es cómo te va a reaccionar el barco según la maniobra, la arrancada, el viento, corrientes si las hay, etc... y colocar el barco con ese desvío que se va a producir.
El barco se conoce maniobrando y lo difícil es intentar hacerlo despacio, a bajas revoluciones y a base de paladas avante y atrás, tocando lo menos posible el timón, pero una vez que lo logras...te sientes de maravilla.
Cada barco y cada amarre tiene su técnica.
Y no hay que olvidar que:
Un amarre bueno es cuando desde el barco puedes saltar a tierra.
Un amarre perfecto es cuando puedes seguir utilizando el barco


