El povema, entiendo yo , seria largar cosas de otros que aun conociendolas, solo los titulares y mas directamente interesados tendrian titulo y merito para dar a conocer en diferente continuo espacio-tiempo.
(Hola Iñigo, gusto en leerte, chaval

)
En lo que respecta al insigne
missing cofrade
don
Rogelio y Coneho, los que hemos mantenido contactos
habremos recibido un mail estos dias, (12 paginas) narrando su navegada alboranica a bordo del Telemaco. Estara colgado en su blog en breve, y ampliamente documentado, me comenta...
...aqui una muestra...
"
Pisamos Caleta de Vélez como hacían los conquistadores cuando pisaban las arenas de
las costas americanas. Tomando posesión por derecho y por el esfuerzo, llegar hasta
aquí no fue fácil. Aviso por el teléfono móvil a Rik para indicarle que estamos frente al
restaurante que existe en todos los puertos. “La Taberna del Puerto”. Supongo que esto
le da un aire de autenticidad al entorno pijo-náutico local. En Caleta de Velez sólo hay
unos turistas alemanes poniéndose morados de pescaíto mientras cometen la travesura
de estar despiertos, hablando a gritos (como hacemos siempre nosotros), a las 23:30
horas. Toda una trasgresión de las normas de urbanidad para las mentes teutonas.
Un par de pantalanes por detrás, aparece Rik y levanta los brazos en actitud de
bienvenida. Nos saludamos. Parabienes. Besitos. Abrazos y venga, al Telémaco. Allí
nos esperan El Tangerino y Amelia, como él mismo dice, “su almiranta”.
La tripulación del Telémaco es un grupo cuya composición cambia con los días. Hoy
somos cinco, mañana quedaremos cuatro para, dentro de un par de días, ser cinco
nuevamente. Rik es el elemento inalterable del Telémaco. Su armador y patrón. Ha
organizado su vida para poder emplear tres o cuatro meses al año navegando por las
costas de la península, recibiendo y despidiendo tripulantes, mientras se aplica a sí
mismo una intensiva terapia de socialización forzosa. Una especie de electro-shock de
aguantar manías y caracteres variados. Tener que convivir con gentes que, algunas
veces ni conoces, en tu propia casa, es un ejercicio complicado de templanza.
Añadámosle el hecho de un espacio reducido como es el de un barco. Y completemos la
escena con el hecho de que Rik es un hombre que el resto del año vive solo, haciendo su
santa voluntad en su hogar; el Telémaco "
