Pues yo acabo de verla y salvo la clamorosa falta de presupuesto no ha estado mal. Mejor hubiera sido informar a doña Aitana/Tánger que la pota se echa por sotavento (sí, hacia donde iban sus cabellos) y al guionista de que un error de un minuto de longitud y latitud será un error de una milla en longitud y latitud en el ecuador, digo yo. La falta de cuidado en la custodia de la linterna y la candidez del porteño no se la cree nadie. ¡Ah! ¡y que el jabón no daña el gelcoat! ¡qué barco más guarro!
Menuda panda, nadie bebe agua ni mirinda ni para tomarse la biodramina.
Saludos ovoidales y mirinda con espuma.
