Pienso que si efectivamente te vas, es fácil que al cabo de un tiempo, no sé, un par de años, cuando te hayas estabilizado o adaptado a tu nueva vida, echarás la vista atrás y te dirás a tí misma: "pero que gilipollas fuí. No sé cómo no lo hice antes".
Nos habituamos a un tipo de vida, nos encadenamos a nuestras obligaciones de producir y consumir y no nos damos cuenta que más allá hay otros tipos de vida. Probablemente más austeros, pero de una intensidad muy difícil de calibrar desde aquí.
Enhorabuena Adbocat. Escapa antes que te vuelva a apresar la conciencia el miedo... Vete ya, que siempre hay tiempo de volver.
Una no, dos rondas.

