Pues ayer noche, zapeando en la tele, ví durante unos instantes una tertulia en la que un periodista justificaba sonriendo el indulto. Argumentó que, tratándose del consejero delegado de una institución financiera de ese calibre y por la gestión impecable que había realizado la misma, era conveniente el indulto.


Para colmo, el resto de los presentes no le contestaron.
Que digo yo que ese periodista recibirá un sobre todos los meses de esa institución financiera. Si nó, es inexplicable su caradura.
