Cassis – Marsella
Salimos con el parte que confirma la entrada de una buena mistralada para mañana. Decidimos pasarla en Marsella, que tiene suficientes encantos para entretenerlos durante los días que dure el mal parte.
Pasamos el día navegando (casi ratoneando) por esas pequeñas calanques y sus paredes blancas que caen a plomo sobre un fondo de 40 mts. Uno puede navegar tocando las paredes con la mano en esta zona. Pasan por nuestros ojos pequeñas maravillas en forma de calanque: D’en Vau, Morgiou, Sormiou,.. en cada una de ellas el tiempo podría detenerse con nosotros dentro por unos días... Compartimos la zona con algunos barcos de buceo y algunos pescadores. Qué maravilla de lugar!!!!
Calanque de Sormiou, la última de las que vimos:
Seguimos en dirección a las Illes du Riou: Ille Calseraigne e Ille Jaise. Pasamos entre ellas y tierra, para evitar los primeros coletazos del mistral que ya se está entablando. De hecho, en la zona del “plateau des Chevres”, el fondo disminuye hasta los 9 mts, y aparece un mar de fondo potente, de unos 2 mts, que ya no nos abandonará hasta Marsella.
Pasamos muy cerca de Cap Croissette, para evitarnos rodeos, y nos metemos en la rade d’Endourne para poner rumbo directo a Marsella. Dejamos a babor las Illes du Friol, que visitaremos más adelante para reconocer una pequeña parte de su interesante historia: a lo largo de los años han alojado desde leproserías, hospitales, prisiones... De hecho, han sido inspiración de numerosas novelas famosas.
Primeras vistas de Marsella:
Iles du Frioul
Justo antes de la entrada al Vieux Port de Marsella, dejamos a nuestro estribor el dique y la playa “des catalans”, en memoria a los pescadores del norte de cataluña que venían a refugiarse a esta playa.
Ya dentro del Vieux Port intentamos dirigirnos a alguna de las dos compañías que gestionan los distintos pantalanes flotantes del puerto con posibilidad de amarre para transeúntes: Intentamos primero la ubicada más en el interior del puerto (SNM – Societé Nautique Marseille). Amarramos en un lugar disponible, pero no vemos rastro de nadie, ni creemos poder quedarnos en este amarre (nuestros vecinos son dos regateros de 15 mts y 18 mts).
Salimos de nuevo en dirección a los amarres del CNTL (Centre Nautique du Lacidon), y aquí sí, divisamos su pantalán de “Accueil”. Tenemos ya un viento potente -unos 25 kn- por el través, y la maniobra de atraque require que la almiranta muestre sus dotes de jabata saltando al pantalán flotante con las dos amarras en la mano. Lo hace perfecto, como siempre. Al poco de amarrar, viene a recibirnos un marinero amable que nos acompaña a capitanía. Nos asignan un amarre en el interior del puerto, y nos recomiendan realizar la entrada de popa. Viendo el espacio entre pantalanes comprendo la recomendación.
Éste será el puerto más barato de cuantos hemos estado: 14 € la noche. Agua, luz, y servicios correctos, en el corazón de Marsella. Podemos pedir más?
Para colmo, durante nuestra estancia descubrimos que muy cerca de nuestros pantalanes tenemos todo tipo de tiendas náuticas y alguna librería náutica en la que pasamos algunas horas comprando “incunables” (lectores empedernidos, abstenerse, so pena de dejar la visa temblando).