Marsella
Durante la noche entra la mestralada prevista. Resulta espectacular. Dentro del puerto medimos rachas de hasta 45 nudos. De hecho, en los dos días más potentes –de los cuatro que duró- incluso se suspende el servicio de los ferries a las islas du Frioul.
Nosotros aprovechamos los días “en seco” para visitar Marsella a fondo.
Nos gusta esta mezcla de puerto decadente, barrio antiguo, con sus bares y lupanares, indigentes, mezclado con hordas de turistas haciendo fotografías desde autobuses sin techo. Mezcla de viajeros por placer y por necesidad moviéndose en el mismo espacio, unos comprando, otros vendiendo.
Disfrutamos de las gentes singulares. Los marselleses tienen en Francia fama de “rebeldes con o sin causa”. De hecho, Marsella ha sido históricamente foco de revoluciones, y de revoluciones contra sus propias revoluciones.
Para los amantes de las “piedras”, hay también muchos rincones visitables, algunos de ellos, como Notre-dame-de-la-Garde con vistas espectaculares de la bahía bajo el mistral.
Vista del Vieux Port, el corazón de Marsella:
Exposición itinerante de “vacas decoradas por artistas” (creo que pasó también por nuestro país), las había a cientos:
Esta fue mi favorita:
Marsella es, según los franceses, la cuna del submarinismo moderno. En la fotografía, el batiscafo con que Costeau hizo sus primeras inmersiones
Barrio de Le Panier
La Nouvelle-Major
Vista de Marsella con las islas de Frioul al fondo:
Notre-dame-de-la-Garde
Con vistas impactantes del mistral:
