Re: Navegar con minusvalías. Todo un reto.
En el Náutico Elcano, en Cádiz, he visto a los monitores partiéndose el alma, más de una y más de dos veces, atendiendo con una sonrisa inmensa a gente con problemas, haciéndoles sentir que no los tenían.
Y es que algunas veces, hasta al último mono se le forma algo en la garganta cuando mira como las personas son eso, personas.
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La mar no sufre necios, ni perezosos; porque conviene al que allí anda, ser muy vivo en el negociar, y diligentísimo en el navegar
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