No soy de los que buscan sensaciones extremas, pero es verdad, como dice el cofrade Jiauka, que en la montaña, en el mar, en situaciones donde , dentro de un control que deriva de la experiencia, el saber hacer, la preparación, la sensatez y la previsión, se producen estados que parecen sobrepasarnos ( y de hecho, lo hacen) derivados de la pura naturaleza, que es primitiva, simple y bestial a veces, y estamos en clara inferioridad...es entonces cuando a pesar de todo lo anterior, podemos sentir miedo, pero miedo del que hace que te vuelvas primitivo como el entorno, es el que te hace volverte al origen y exprimir tus recursos, a sacar la parte animal más aún y , combinada con la racionalidad, hacerte salir adelante.
Miedo paralizante, no, desde luego, pero de gente que decía no tener miedo, están las sepulturas o los fondos de mar llenos.
Es por eso, y en eso están de acuerdo todos, que cuando vuelves a tierra, te despojas del sentimiento primitivo y racionalizas lo que pasó, entra la temblequera y el miedo parece más amenazador que lo fué en la mar.
Respeto, siempre, y cada día más. Miedo, es una posibilidad que no se busca pero que puede aparecer y a la que se responde para seguir vivo.
