Como es esta gente que se lo guarda todo para ellos. Bueno pues os cuento yo un poquito.
El día amaneció lluvioso, por lo menos por Siles, al parecer por Valencia, aunque nublado, no llovía. En una tregua de la lluvia, Moni y yo decidimos zarpar, pese a la ola incomodona que había, el Morgana se mostró noble, rápido y seguro, como casi siempre, nada más salir de la bocana, paramos motor, y la travesía a vela fue entretenida.
Encontramos en el horizonte tres velas, correspondientes a Illuka, Orion y Belicoso, y hacía allí nos dirigimos, al estar navegando bordo con bordo con ellos, que por cierto, preciosa estampa la que mostraban, decidimos, al ser los más pequeños, dirigirnos hacia Puebla, destino que aún habiendo sido los primeros en tomar rumbo a puerto, fuimos los últimos en alcanzar.
Una vez en Puerto, todo estaba estupendamente organizado, la marinería ya tenía noticia de nuestra llegada, y las dimensiones de cada embarcación, gracias a las gestiones de Illuka, y se mostraron colaboradores, simpáticos, y voluntariosos. La comida también estaba coordinada, unos entrantes deliciosos, y un maravilloso arroz a banda, acompañado de una tertúlia y una compañía única.
En definitiva, que se echó en falta a algunos de vosotros, y un día algo más soleado, ya que en el mar hacía un pelín de frío, pero el día cumplió desde mi punto de vista, lo esperado con creces.
Saludos, y nos vemos en la próxima.
