Un problema espinoso, este.
El compromiso que se contrae al compartir la vida con alguien, incluso al tener hijos, ¿implica acaso que se abandone cualquier proyecto que podría costarnos la vida? ¿La aventura requiere una fe de soltería? No creo, muchos aventureros muertos tenían familia y no debían ser unos desalmados...
Porqué no imaginar a una compañera que entienda y asuma los riesgos que tome su pareja; que prefiera incluso que realice sus sueños (por muy "imbéciles" que puedan parecerles a otros), antes que cortarle las alas, antes que renuncie, se reprima por ella... Realmente ella no podría vivir sin él, realmente él le es imprescindible a ella?
Nos crían como borregos, nos formatean para eso. Normal que cualquier locura de este tipo haga saltar todas nuestras alarmas y arremetamos contra el disidente con un discurso teñido, como no, de carga culpabilizadora: la viuda y el huérfano, como no! ¿Qué del niño? Imagínemos que, por él, su padre renuncie a cualquier aventura, reprima cualquier deseo en este sentido. ¿Acabarán ambos siendo más felices?
Podemos preguntarnos también ¿dónde está el verdadero egoismo y el verdadero altruismo en todo eso. La respuesta dependerá de las creencias, de las vivencias, de cada uno.
Sigo brindando por los locos, por los aventureros, por esta ínfima parte de la población que lo sacrifica todo por un sueño. Brindo también por los héroes de la sombra: los anónimos de su entorno que les entienden, los apoyan, asumen los riesgos y el posible vacío de su perdida.
