El caso, y esta discusión, me recuerdan otro, ocurrido hace años y que también levantó cierta polémica.
A los que, además del mar, os gusta la montaña, os sonará seguro.
Se trata de Alison Jane Hargreaves, un poco la Ellen Mac Arthur del alpinismo de los 90. Inglesa como Ellen (no podía ser de otra manera!), fue todo un prodigio. Joven, con cara de muñeca y muchas agallas, era portada habitual de Desnivel y otras revistas del sector. Antes de codearse con los 8000 del Himalaya, había subido todas las caras norte de los picos europeos en solitario y en una sola temporada, en 1993, incluido el temible Eiger. Luego, en el 1995, subió al Everest, luego al K2... pero de allí no descendió nunca, ya que durante el descenso una tormenta mató a todo el grupo. La noticia tuvo cierto eco en España, ya que con ella murieron tres alpinistas españoles. Alison tenía 32 años y dejaba atrás a dos niños pequeños.
El K2 es el segundo pico más alto del mundo, pero de lejos el más mortífero. Uno no puede enfrentarse a él sin pensar que tal vez no volverá.
Hubo polémica, claro: ¿a Alison no le importaba su familia? cuando subió el Eiger, también estaba embarazada de uno de sus dos hijos (en estado avanzado de gestación además)... Seguro que le importaba y mucho su familia, pero la montaña fue siempre lo primero....
Lo curioso del caso es que su hijo mayor, de unos 20 años ahora, quiere también enfrentarse con el K2 y ascender su cara norte, en invierno, en solitario... cosa que nunca se ha hecho.
Quo non ascendam?
Creo que hay que aceptar que hay gente en este mundo que no sigue los esquemas convencionales. Todos tenemos nuestra chispa de locura (que hace que la vida no sea del todo aburrida). Pero ellos son diferentes, sus metas son diferentes. Yo no los llamaría "heroes" ya que sus actos para mí no tienen valor de ejemplo, pero de lo que sí estoy convencida es que mantienen en todos nosotros la idea que el ser humano nunca se conformará con los límites que se le imponen.
