En cuanto a impacto ambiental, mejor ni preguntárselo...
Me quedo con lo otro:
“La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu
cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes…
Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones,
de adrenalina, de estímulos, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo
y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos
qué es lo realmente importante.”

¿por qué no tomarse el tiempo de meditarlo? Ah... el tiempo!
