Estoy de acuerdo con Ventarron que al hacer público un acto, se da al público la facultad de opinar. Y todas las opiniones son válidas y bienvenidas, por supuesto.
Por otra parte, lamento un poco que un tema tan interesante y fecundo como la muerte en el mar haya derivado hacia una cuestión puramente ética, personal y poco generalizable como lo es el tema del equilibrio entre los compromisos hacia los demás (familiares en este caso) y el afán de realización personal. Creo que al desarrollarse de otra manera, no se hubiera enroscado tanto.
Sea como sea, al leer con atención todas estas intervenciones, no puede no preguntarme porqué se le niega al aventurero lo que se les concede a otros colectivos. Nadie le reprocharía a un soldado hacerse voluntario para una misión peligrosísima en Afganistán, para poner un ejemplo extremo, si ello conlleva el riesgo de que sus hijos se queden sin padre. Podríamos hablar también de cooperantes de MSF en países de África, de bomberos, etc: muchos tienen familia.
Creo que más allá del compromiso que se contrae con el país, con un ideal humanitario, etc, lo que mueve toda esta gente es una especie de "pasión", de compromiso cegador, sea cual sea su naturaleza, que se antepone a cualquier otra consideración. Lo cual no significa en absoluto que los soldados , los aventureros, los médicos sin frontera no quieran a los suyos ni que los descuiden. Tal vez incluso se sientan más intensamente al lado de los suyos en esas circunstancias que en la rutina diaria de la vida normal.

