He leido una fórmula en el libro "En el corazón del mar", que tan gentilmente me ha dejado el cofrade Churri.
Cuenta cómo en los balleneros norteamericanos del s.XIX, a los novatos con riesgo de mareo, les hacían tragar un trozo de carne de cerdo, atado con una cuerda fina. Si se mareaban, se lo extraían y se les pasaba.
No entiendo el por qué, pero debía ser muy efectivo, por lo que cuenta el autor de ese extraordinario libro. Igual algún galeno nos da una explicación coherente.