Re: El placer de navegar con la Almiranta
La mía no quiere ni ver el barco. Y salir a navegar con ella es ciencia ficción.
La solución que he encontrado es que yo llevo el barco navegando a donde sea para estar allí un tiempo determinado. Ella se desplaza por tierra hasta el punto donde estoy y luego se integra para convivir a bordo el tiempo que queramos.
Si cambiamos de lugar, lo mismo. Ella, por tierra; yo, por mar. Y allí nuevamente nos vemos.
Qué le vamos a hacer. Es la única opción que he encontrado para no perderla y disfrutar los dos del barco.
__________________
|