Pues le compras dos "vainas" de calamar fresco de a kilo, que te van a costar una pasta en estas fechas, y con un par, le dices que lo has pescado. Y que te diga que no.
De todas maneras, el verlos comerselos, te va dar casi la misma satisfacción que si los hubieras pescado tu.
Recuerdo una anécdota que surgió en un concurso de pesca de calamares, cuando uno de los participantes, en la pesada, fue descubierto por el mismo pescadero que le había vendido las piezas aquella mañana.
