Me he quedado patidifuso y profundamente intrigado... No acabo de visualizar cómo pudo tu mano quedar atrapada en una coca del hilo del carrete.
En definitiva de esto se deduce que es imperativo el uso de guantes para todo aquello que no requiera un especial tacto.
Guantes, protección para los piés, y ningún adorno metálico en dedos, cuello y muñecas.
La pérdida de esa falange puede ser algo dramático si tocas algún instrumento musical. Espero que no sea ese el caso.
Y ahora os cuento una anécdota acerca del hospital de Al-Oceima.
Hace años, cuando yo iba a pescar por aquella zona, era obligatorio sacar una autorización para la práctica de la caza-sub. No servía la licencia española, ni la licencia federativa (el seguro) sino que tenías que sacar una allí (toda una odisea). Para ello había que pasar un reconocimiento médico... que durante algunos años nos lo hacía un médico conocido nuestro a quien le suministrábamos pescado y marisco. A cambio él nos tramitaba el certificado médico sin más indagaciones pues de sobra sabía que estábamos más sanos que una manzana (modestia aparte éramos unos atletas de élite en esta disciplina, y yo el que más... y aún queda algo).
Mas ocurrió que un año se nos exigió hacer el dichoso reconocimiento médico en el hospital. Allí fuimos mis dos compañeros y yo y, entre auscultaciones y exploraciones varias, nos pidieron unas placas de torax.
Esto que relato es rigurosamente cierto.
Nos pasaron a una sala en la que había un aparato de RX que sería el prototipo del que ideó Roetgen... jooooder....
Uno por uno fuímos pasando por la pantalla a requerimiento de un Sr. muy joven que iba vestido de civil, es decir; no tenía ningún distintivo ni aditamento tal como "bata blanca" o "fonendo al cuello", lo cual tampoco era muy significativo pues no todos los médicos la llevaban allí. Nosotros, que estábamos hartos de que nos marearan un día más y que lo que queríamos era acabar de una vez no prestamos demasiada atención a ese detalle: lo que queríamos era acabar e irnos al Mar.
Cuando aquello acabó entró en la sala un señor con bata (este sí la llevaba) que le metió un broncazo al que nos hizo las placas que llegamos a pensar que le iba a canear. Los gritos eran para haberlos oído... gritaba y gesticulaba mucho, señalando a los controles del aparato...
¡y girando en sentido antihorario algunos botones!!!
¡LA MADRE QUE LO PARIÓ!
...
