Re: Charter Costa Amalfitana
Día 5. Prócida - Capri
Sí o sí. Con la certeza de pasar noche en Capri y manteniéndose el tiempo bastante inestable zarpamos a primera hora de la mañana de Prócida. El trayecto resultó bastante pesado por los cambios repentinos: ahora hace viento, ahora no, ahora soplan rachas fuertes, ... Lo cierto es que con tanto trimar y recoger velas no nos aburrimos lo más mínimo; cosa que hasta se agradece en un rumbo directo avistando sólo la costa de Nápoles emborronada por la nubosidad. De vez en cuando avistamos algún delfín y especie similar (desde el primer día no habíamos vuelto a ver otro) y alguno se lamentó no haberse provisto de medios para intentar dedicarse a las labores de la pesca.
A pesar de haber madrugado lo suficiente y llegar a primera hora de la mañana nos volvimos a encontrar con el problema de siempre. Una vez conseguimos comunicar con el puerto nos indicaron que no había, ni por asomo, posibilidad de amarre. Cosa que no es de extrañar viendo las barbaridades (ver foto) que copaban el litoral de la isla.
Procedemos por tanto a buscar un lugar tranquilo de fondeo cerca de Marina Grande pero con lo que soplaba el viento el barco se movía más que la compresa de una coja así que decidimos probar fortuna en Marina Piccola, al otro lado de la isla.
Aunque la situación no era óptima, de momento no había demasiadas embarcaciones, por lo que con seguridad fondeamos y nos dispusimos a bajar a tierra en la auxiliar, quedándose el patrón a bordo para prevenir males mayores.
Una vez en tierra y después de comer, ascensión por Vía Krupp hasta la Piazzeta, recorrido turístico-lúdico-festivo con la aprobación de las féminas de la tripulación y posterior disgusto.
En ese tiempo, el viento roló y creció en intensidad. Si a eso le unimos que el número de embarcaciones fondeadas al lado de la nuestra había crecido y se había levantado oleaje, el fondeo se hacía insostenible. Tal fue así, que una embarcación fondeada al lado y que no había guardado la distancía exigida de borneo casi nos aborda, que hubo que salir de allí pero que debido a las condiciones y a la mala suerte lo llegamos a pasar algo mal cuando se rompió el mando del ancla.
Con un puente hecho con un cable solucionamos el problema de izar el ancla y entre eso y el bajar a manubrio no tuvimos más problemas hasta finalizar la travesía.
Pues nada, marcha atrás, visita de nuevo a los Faraggioni (ver fotos) y entrada de nuevo en Marina Grande, ahora resguardada, y a proseguir el día en tierra ya tranquilos. Cena en Marina Grande, un pis y a la cama con un ojo abierto por si la cosa se ponía fea por la noche.
Al final, aunque el barco se movía algo más de lo que resultaba agradable, amanecimos sin mayores problemas.
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