Mil gracias Ana, por este precioso texto.
Da ganas de huir de la ciudad: aquí las luces de las calles no dejan ver el cielo, donde realmente tiene lugar la navidad. A ver si levantamos la nariz hacia bellezas menos terrestres, si salimos a navegar un poco para ver esos Reyes Magos caminando hacia la estrella de Belén. Desde luego, Orión esconde muchas sorpresas!

Feliz Navidad!
