
eh! aún colea la navidad y me pongo sensiblón con poca cuerda.
Buena idea Anxo.
No salgo a la mar, especialmente a vela sin acordarme del bueno de Senent.
La afición primera viene de mis padres que, siempre en barcos de amigos, nos sacaban a la mar desde muy pequeños las más de las veces a pescar.
Siendo todavía un crío 12? Senent, Juan e Isidro se hicieron fabricar a su gusto (el de Senent) un precioso velero de dos palos: el "MAPUMA".
Todavía puedo oir a Senent, que con las velas izadas se transformaba y vociferaba rojo como un tomate corrigiéndonos a todos y dando órdenes.
Una de las muchas anécdotas y aventuras que tenía Senent con la mar trataba sobre la paliza que se ganó de su madre cuando fabricó sus pimeras velas con unas preciadas y bien guardadas sábanas de hilo.
Ahora,con la perspectiva que me da el pelo blanco, veo la inmensa paciencia con la que estaba armado Senent para con los niños, nosotros entonces ya lo sabíamos,:no había nada que le descompusiese más que el llanto de un crio.
Hoy dos de sus nietos, uno de cada hija son campeones de España de Hobbie Cat, y regatean con los mejores del mundo.
A mí me inoculó el veneno de la mar y más aún de la vela para siempre.
Senent nos dejó hará un par de inviernos. Buen viento amigo.



