Creo que ya conté alguna vez la experiencia de un compañero de buceo que en una nocturna enganchó una anemona en el guante y al ir a pinzarse la nariz para compensar se la resfregó por los morros. No veas como se le puso la cara ...

Dos días después aún costaba reconocerle... El no supo qué había sido pero otro que iba detrás ció caer la anémona cuando el susodicho salió despavorido. Eso sí, notó como si le hubieran plantado una plancha ardiendo en el bigote y parece que tu amigo no sintió quemazón sino anestesia ...