El sábado, en Punta Umbría, solo ví una vela durante un ratito, mi almiranta y yo salimos y pasamos una jornada maravillosa, sol espléndido y una brisita escasa pero suficiente.
Me encantan estos días de invierno, los paseachurris amarrados hasta el mes de julio, nadie en el puerto, nadie en la mar, relajante a tope.

