Como cuento en Rumbo este, al volver de Cerdeña nos pilló mucho viento.
El backstay es regulable con una polea desmultiplicada que forma un haz de cabos tensos y juntos. En algunas rachas silbaba de forma sostenida e agradable, y os juro que pensé que a eso debían parecerse los míticos cantos de sirena. Ahora bien, a las susodichas no les ví ni el pelo.
