Solo un simple comentario. hay una frase de Bernard Moitessier que lo define a la perfección. Imagínense pateando dos botes, uno de plástico y otro de laton, cual se destruirá primero?.
Respecto al cuco del metal, si se hace un buen tratamiento hay barco para siempre. En cualquier lugar del mundo hay un soplete y un soldador y se cambian las chapas afectadas si las hubiera.
El tratamiento de la obra viva radica en tratar de poner una pintura con base de zinc para hacer que la corriente galvanica no ataque directamente el casco y esto obviamenbte ayudarlo con ánodos de buena calidad.
Respecto de la obra muerta, basta con inspeccionarla periodicamente y ante el primer sintoma de oxidación, rascar la pintura y darle una buena capa de pintura nueva.
La unica contra que tiene el velero de metal es que el desvio de compás es muy superior a un barco plástico, pero hoy en día hay compases muy eficaces que tienen buenas correcciones de imanes. Solo hay que tomarse la molestia de hacer las correcciones para los rumbos determinados.
En fin, viva el acero y todo lo que él represente.
