De las primeras frases que escuché en el Ejército:
Si hay que ir, se va.
No se discute. Ante esa tarea que nos disgusta, la comenzamos sin discutir, mientras antes se empieza, antes se acaba, era como en las marchas, cada paso nos acercaba más al final de la misma.
Ya he cumplido los cincuenta, y cuando tengo que meter mano a alguna tarea incómoda o me tengo que enfrentar a alguna situación dificil, siempre me digo para mis adentros, Si hay que ir, se va.
