Queridos cofrades, me parece que los comentarios que se están haciendo respecto a las revistas náuticas españolas son perfectamente aplicables al propio Salón Náutico de Barcelona, que también debería ser el punto de encuentro anual de la náutica española y una cita atractiva para los aficionados y se ha convertido más bien en un escaparate de "quiero y no puedo", cada vez más apagado. O sea, lo mismo que las revistas.
Las revistas sectoriales han sido una mina de oro para sus editores durante la época de vacas gordas publicitarias. Motos, coches, bicicletas, barcos... y, curiosamente, los aficionados de esas diversas pasiones cada vez tenían menos interés en ellas. Parece un fracaso profesional, pero en realidad responde al modelo de negocio por el que se apostó... como el salón.
La reflexión, náutica en este caso, creo que será extrapolable dentro de poco a los medios de información general. Los que no conecten con el pulso de la sociedad, o al menos de sus lectores...

(ay

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saludos
