Muy buenas a todos.
Por gracia o por desgracia (¿?) soy economista.
Hace unos 8 años, un compañero y yo, que además de tomar tragos también a veces reflexionamos, veíamos venir la gorda, por una sencilla razón: cuando las decisiones de la gente no las rige el sentido común, prepárate que la hostia puede ser gorda; si a eso unimos lo inusualmente dilatado del sinsentido, que duró no lejos de 10 años, pues la magnitud del golpe no podía ser pequeña.
Dicho esto, estoy totalmente de acuerdo con enricacion. Quizá esta travesía en el desierto tenga efectos positivos: recordaremos lo que es sacrificarse -por uno mismo y por lo demás-, apreciar pequeñas cosas cuyo valor habíamos perdido de vista, y darnos cuenta de que la vida son pequeñas cosas que la veleidad nos ha impedido ver en estos tiempos recientes.
Esta crisis es grave, sí, pero es un juego de niños comparado con lo que a nuestros mayores les tocó vivir: la guerra civil, la posguerra...todos esos episodios que los que estamos en los 50 hemos escuchado de nuestros padres sin que por ello se les agriara el carácter, todo lo contrario, el ser humano es capaz de lo mejor cuando más jodido está: la solidaridad en tiempos difíciles suele despertar del letargo en el que se ve sumida en los tiempos de ¿bonanza?
