Re: Centenario del Titanic.
Durante estos días de fiesta he vuelto a leer los dos artículos que escribió Joseph Conrad a propósito del hundimiento del Titanic. Pensé un rato en la actualidad que aún tenían sus reflexiones sobre lo sucedido, pero ahora, después del accidente del Costa Concordia, se me ponen los pelos de punta.
Básicamente, Conrad afirmaba que los barcos de pasaje tienen una medida máxima operativa, más allá de la cual se convierten en máquinas muy peligrosas. Para que el lector lo entienda, pone ejemplos que relacionan la aparente fragilidad de una simple caja de galletas con la resistencia del casco de un gran transatlántico, concluyendo que la caja de galletas es bastante más resistente. El motivo es la masa gigantesca de esos barcos, que convierte cualquier roce con el fondo o con un iceberg en una avería catástrofica. Además, llama la atención del lector sobre la dificultad que implica el tener que dirigir la evacuación de miles de personas mediante tripulaciones poco o nada relacionadas con el mar, aunque en el caso concreto del Concordia parece que el personal de fonda ha tenido una actuación correcta, consiguiendo arriar los botes en condiciones extremas.
Conrad opinaba -y yo, que me he pasado la vida en este negocio, coincido con él- que los barcos no pueden ser concebidos como hoteles. Y cargaba la responsabilidad de tal aberración sobre los comerciantes, ávidos de beneficios, que poseían las navieras y sobre los ingenieros que, tal vez por ignorancia de la esencia de los peligros del mar, se avenían a construír tales máquinas.
El Concordia ha quedado varado a pocos metros de un "escalón" tras el que el fondo cae hasta una sonda de 70 metros. Si se hubiese hundido en ese punto, ahora estaríamos hablando de miles de muertos. Tal vez más de los que se ahogaron en el mítico Titanic.
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