Hola cofrade,
de verdad que leer estas cosas emocionan, y soy de los que piensan que vender un barco no es nada feliz si como yo y alguno de nosotros, tratamos a esos trozos de fibra y madera como seres cercanos.
He cambiado de barco varias veces en m vida y siempre me ha costado mucho el momento de la despedida, y eso que era para cambiar a otro. Me sigue dando pena cuando los veo poco cuidados, o alegria cuando los retoma un armador con sensibilidad y los cuida, te los encuentras navegando y lo saludas por lo bajiniii dandole una pasada de respeto, pero eso.......
Se lleva en la sangre, dentro el gusanillo, y el que no lo tiene es dificil que lo entienda.
Mucha suerte en la vuelta a casa, buenos vientos
